Beber suficiente agua durante el tratamiento con péptidos y GLP-1 no es un detalle menor. Muchas personas empiezan a tomar semaglutida, liraglutida o saxenda y en pocos días sienten la boca seca, dolor de cabeza o un cansancio que no tiene otra explicación. En la mayoría de los casos, la respuesta está en la cantidad de líquido que entra al cuerpo.
La deshidratación es uno de los efectos secundarios más frecuentes durante el tratamiento con agonistas del GLP-1. El mecanismo tiene que ver con la forma en que estos medicamentos actúan en el organismo. Además de actuar sobre el apetito y la saciedad, el GLP-1 influye en la motilidad gastrointestinal y en la velocidad con que el cuerpo procesa los líquidos. El resultado es que muchos pacientes pierden más agua de lo habitual, sobre todo en las primeras semanas.