Comiste una comida equilibrada, saliste a caminar y dos horas después empezaste a sentir temblores, sudor frío y mareo. Si eso ocurrió durante tu tratamiento con GLP-1, puede que hayas experimentado hipoglucemia reactiva.
Es un efecto secundario menos hablado que las náuseas, pero que merece atención. La buena noticia es que, en la mayoría de los casos, se puede prevenir con ajustes simples en la alimentación y el monitoreo.