Protege tus huesos: proteína, vitamina D, calcio y ejercicio
La buena noticia es que existen medidas concretas y accesibles que puedes incorporar desde el inicio de tu tratamiento para proteger tu salud ósea. Ninguna de ellas es complicada, pero sí requieren constancia.
La proteína es fundamental para la salud del hueso porque constituye el principal componente orgánico de la matriz ósea. Cuando reduces la ingesta calórica, es fácil que la proteína también quede relegateda a un segundo plano, sobre todo si eliminaciones grupos de alimentos sin sustituciones. Lo ideal es incluir fuentes de proteína en cada comida: huevos, pescado, legumbres, productos lácteos si los toleras, o suplementos de proteína whey si necesitas cubrir huecos.
El calcio y la vitamina D trabajan juntos para mantener los huesos mineralizados. El calcio forma la estructura del hueso y la vitamina D facilita su absorción intestinal. Muchos adultos no alcanzan las cantidades recomendadas de vitamina D solo con la alimentación y la exposición solar, por lo que supplementing con vitamina D es una estrategia razonable para la mayoría de las personas en tratamiento. Lo mismo aplica para el calcio cuando la dieta no aporta suficiente.
El ejercicio es, sin ninguna duda, la estrategia más efectiva para estimular la formación ósea. Los ejercicios de carga de peso, como caminar, subir escaleras o entrenar con pesas, generan el estrés mecánico necesario para que los osteoblastos, las células que forman hueso, se mantengan activos. Idealmente, conviene combinar entrenamiento de fuerza con actividades que trabajen el equilibrio, lo cual también reduce el riesgo de caídas.
PeptPro ofrece un espacio donde puedes llevar el registro de tu peso, tus síntomas y las notas de cada revisión médica. Durante las consultas de seguimiento, esos datos organizados te permiten conversar con tu médico de forma concreta sobre cómo ha evolucionado tu tratamiento y qué ajustes pueden ser necesarios para proteger tu salud ósea.