Cuando se habla de pérdida de peso, el metabolismo basal es uno de los conceptos más mencionados y menos comprendidos. Mucha gente culpa al metabolismo por la dificultad de bajar de peso, pero la realidad es más compleja. Entender lo que realmente es ayuda a tomar mejores decisiones durante el tratamiento con péptidos.
El metabolismo basal es la energía que el cuerpo quema en reposo. Entiende cómo los agonistas GLP-1 y los péptidos afectan esta tasa y qué hacer para no ralentizar el metabolismo.
Qué es el metabolismo basal
Metabolismo basal es la cantidad de energía que el cuerpo gasta para mantener las funciones vitales en funcionamiento, sin considerar actividad física o digestión. Es lo que tus órganos necesitan para funcionar, el calor que tu cuerpo produce, las células que se renuevan. Aunque pases el día entero acostado, tu cuerpo está quemando energía.
Ese valor varía de persona a persona y representa entre el 50 y el 70 por ciento del gasto energético total de la mayoría de los adultos. Los factores que más influyen son la cantidad de masa magra, la edad, el sexo y la genética. Cuanto más músculo tienes, mayor es el metabolismo basal, porque el músculo quema más energía que la grasa incluso en reposo.
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Registrar no appCómo el GLP-1 afecta el metabolismo
La relación entre GLP-1 y metabolismo basal tiene más de una capa. En la superficie, parece simple: bajas de peso, el metabolismo basal cae porque un cuerpo más pequeño quema menos energía. Eso pasa y es esperado.
Lo que los péptidos hacen de diferente es modular esa caída de varias formas. Primero, la pérdida de peso con GLP-1 tiende a preservar más masa magra que las dietas restrictivas tradicionales. Los ensayos clínicos muestran que la proporción de músculo perdido es menor en comparación con dietas de baja caloría sin el uso de agonistas. Eso es relevante porque menos masa magra perdida significa menos caída en el metabolismo basal.
Segundo, los agonistas GLP-1 parecen tener efectos directos en el gasto energético que van más allá de la pérdida de peso. Estudios en animales sugieren que la activación de receptores GLP-1 en el tejido adiposo aumenta la termogénesis, es decir, la producción de calor por el cuerpo. En humanos, los datos aún son limitados, pero hay indicaciones de que el gasto energético en reposo no cae tanto como sería esperable por la pérdida de peso sola.
Tercero, la reducción de la inflamación sistémica que muchos usuarios experimentan también influye indirectamente en el metabolismo. La inflamación crónica está asociada a un metabolismo más lento, y cuando disminuye, la tasa metabólica tiende a normalizarse.