Higiene del sueño: cosas concretas que puedes hacer hoy
No hace falta hacer una revolución. Puedes empezar con ajustes pequeños que acumulan resultados con el tiempo.
Fija una hora para dormir y otra para despertar. Tu cuerpo funciona con ritmos circadianos, un reloj interno que responde especialmente bien a la regularidad. Si te acuestas a las once un día y a la una de la mañana el siguiente, ese reloj se confunde y la calidad del sueño baja. No necesitas ser riguroso hasta el minuto, pero mantener un patrón estable ayuda mucho.
Apaga las pantallas una hora antes de dormir. La luz azul que emiten los teléfonos y las tablets engaña a tu cerebro haciéndole creer que todavía es de día. Esto retrasa la producción de melatonina y puede-costarte veinte o treinta minutos de sueño profundo. Si te cuesta soltar el teléfono, ponlo en modo avión y usa ese tiempo para leer algo físico o escuchar música tranquila.
Cuida la temperatura del cuarto. El cuerpo necesita bajar su temperatura central para iniciar el sueño. Si tu habitación está a más de 24 grados, vas a pasar más tiempo despierto en la noche. Lo ideal está entre 18 y 20 grados. Un ventilador o un aire acondicionado pequeño hace una diferencia enorme.
Evita comer dos o tres horas antes de acostarte. Cuando comes tarde, tu sistema digestivo sigue trabajando mientras intentas dormir y eso fragmenta el sueño. Con los péptidos esto es doblemente importante porque algunos efectos secundarios gastrointestinales se intensifican cuando te acuestas con el estómago lleno.